Edgardo Lois,

"Escribir es adoptar una posición ética"

El escritor argentino Edgardo Lois es autor de Miradas escritas al acrílico (Literaria Ediciones), novela en la cual retrata una Buenos Aires nostálgica, misteriosa, y sus habitantes.

Buenos Aires Argentina Writer Edgardo Lois

Buenos Aires es un tema recurrente en sus novelas : Vampiros en la Mitología de la tristeza (tango novelado), (Papeles de Boedo), Vuelo interno (sobre un espejo y la muerte), (Libronauta)…

También publicó relatos cortos, en la revista Perfil y en México, un refugio en Buenos Aires (Libronauta) y Anecdótica historia de la muerte (Libronauta). Escribe en el mensual Desde Boedo, y tiene su blog, de la escritura.


Buenos Aires inspiró a muchos autores y poetas. Para vos, ¿qué es lo que le da ese carácter poético? O ¿qué la hace distinta de otras ciudades ?

Te soy sincero, Buenos Aires es la única gran ciudad que conozco, pero a la hora de pensarla, te diría que en ella se respira cierto misterio y ahí la causa posible; Homero Manzi hablaba de vivir en el misterio a la hora del acto creativo, creo que tratar de escribir en Buenos Aires es un poco eso : vivir el misterio de la escritura, vivir el misterio de hacerlo en una ciudad como esta, y vivir el misterio de habitarla.

Creo que vivir en Buenos Aires es arriesgarse a una historia de amor en el límite, tengo la sensación de estar dentro de una historia de amor-odio. Un amor apasionado, despierto, que te hace querer la ciudad desde la ventana de un café en un día de lluvia, y estar seguro de que de este lugar no te querés ir, y odiarla cuando la ciudad quema en verano a cemento asesino y ruidos salvajes, ahí pedís por favor por unas sierras y un poco de quietud. En Buenos Aires tenés que estar atento al misterio, como siempre hay que prestarle atención a la vida.


¿Dónde escribís?

La mayoría de mis libros los escribí en cafés de Buenos Aires: el México, el Margot, últimamente en el Cao, no quiere decir que no pueda escribir en mi casa, pero si puedo elegir, elijo un café y me gusta escribir a mano, después lo trabajo en la computadora.

Creo que la escritura que intenta ser casi definitiva nace en el momento en que trabajo con lo escrito en el café sobre la computadora; hay frases que se mantienen, hay otras que van mutando, escribo en ese momento, en el puente entre dos momentos; en el café me ayuda el aire, el ambiente, y mucho el murmullo de la gente como fondo sonoro. En casa uso la música de Tom Waits o Schubert, sus Impromptus, o algo de blues, es mi otra compañía.

Buenos Aires Argentina Cafe



Tu barrio –Boedo– está muy presente en tus escritos, más que la ciudad en su totalidad. ¿Qué representa tu barrio para vos?

El barrio es la pertenencia originaria, es la señal que marca la diferencia y al mismo tiempo el certificado innegable que te acredita como habitante de Buenos Aires, o sea, del todo. Buenos Aires logra entidad a través de sus barrios y de su gente, todos diferentes y tan parecidos.

En Boedo encontré mi pertenencia, una pertenencia que, casi sin tener conciencia de ello, estaba en mí desde siempre a través de viejas historias, mi papá vivió su niñez y juventud en Boedo; y existió el día en que terminé viviendo en el barrio, a esa altura Boedo ya tenía su rastro en mi escritura, pero después la patria originaria se hizo más fuerte.


¿El barrio hace los personajes, o los personajes hacen el barrio?

Hay una sintonía que convoca, en Boedo siempre hubo una tendencia entre sus artistas más representativos: la mirada sobre lo social, y yo escribo en gran medida mirando hacia la calle, hacia la gente, los personajes de mis historias se construyen a partir de la gente o pasan de la calle, casi sin escalas, a mi tinta; si bien siempre se hace literatura, es decir, es imposible no agregarle el toque subjetivo, estoy convencido de que, casi en estado natural, la mejor literatura te la encontrás en la calle, entre la gente. El desafío está en tener lo suficiente para descubrirla, ese bien podría ser mi objetivo, poder ver, poder encontrarme con esa literatura.


¿Cuál sería el mejor entorno para un escritor?

Buenos Aires Argentina Mysterious garden

Si el escritor no busca establecer una fábrica de chorizos por el solo hecho de que los chorizos se puedan llegar a vender, diría que el intento verdadero está en ser fiel a las motivaciones y a los pensamientos propios, íntimos, hay que escaparle a las modas; escribir, tratar de convertirse en un escritor, una carrera que no tiene diploma, es adoptar una posición ética. Como todo en la vida, hay que elegir, y tanto las elecciones estéticas como éticas se toman a través de los años de trabajo, porque escribir, en realidad ninguna de las artes, te puede llevar cinco minutos, exige una vida de descubrimiento personal, de compromiso, de encuentro con el camino por el que habrá que jugarse, hay impulsos felices y otros no tanto, hay que entrar a la escritura sin urgencias, dispuesto a escribir mucho y mal para que desde esa búsqueda, si tenemos suerte y si es que dentro nuestro había algo para decir, podamos llegar a ser escritores, es decir, a tener una voz propia.


¿Cuánto hay de tu experiencia personal en tu escritura?

Siempre hay algo mío, en todos los libros, quizás a medida que se hacen mejor las cosas, hablo por ejemplo en la escritura de una novela, se aprende, y si es esa la intención, a ocultar mejor lo explícitamente autobiográfico. Eso lo practico, pero también puedo escribir libros en primera persona y con nombre y apellido, como lo hice en el libro donde cuento mi servicio militar.


Con el fotógrafo Eduardo Noriega, escribiste Guía de Buenos Aires (una ficción). Ese libro, que reúne fotos de él y los textos que escribiste para acompañarlos, que por el momento no se publicó. ¿Como se complementan la escritura y la fotografía?

Sí, no tenemos editor para la guía de Buenos Aires, seguimos buscando, y mientras tanto lo colocamos en un blog, www.guiadebuenosairesunaficcion.blogspot.com para todo aquel que quiera ver y leer. Hacía mucho tiempo que tenía ganas de trabajar con las fotos de Noriega, y fue bueno hacerlo, quedamos muy conformes con el resultado. Sabía que sería tonto escribir sobre lo que se veía en la foto, tampoco tenía ganas de filosofar sobre lo que veía, entonces decidí escribir tratando de encontrarme con la sintonía de la imagen.

Enseguida vi el recorrido por la ciudad, Noriega es esencialmente un fotógrafo urbano, y casi al mismo tiempo apareció un personaje, Antonio, que es quien descubre esta Buenos Aires melancólica. Creo haber tenido suerte con la sintonía, y elegí el camino de los textos cortos, jugar con las palabras y con la forma, dejar un tanto de lado mi formación narrativa, y jugar, sin pretensiones, con algunas líneas cercanas a la poesía.


Miradas escritas al acrílico (Literaria Ediciones) retrataba la ciudad, el barrio, el tango, la memoria… Creo que hace poco terminaste otra novela.

Terminé de escribir La Virutera (una noche de tango), una novela en la que, como siempre, aparece Buenos Aires como personaje, como madre de personajes y paisajes; uno de mis maestros, el escritor Gabriel Montergous, me decía siempre que Buenos Aires era personaje principal en mis libros, y en esta novela, que transcurre en una noche, describo y cuento los habitantes de una milonga de Buenos Aires, La Viruta, una de las más destacadas; una vez más la escritura es la resultante del contacto directo con el lugar, casi un año y medio de observación para después jugar con las ficciones posibles.




Leer el blog de Edgardo Lois



Otra entrevista en Castellano : La Milonga del Morán



Volver a la página de inicio de Vivre a Buenos Aires





Accueil - Mentions Légales/Vie privée - Contactez-moi - Facebook